Amplios salones climatizados en estilo rústico, destinados a todo tipo de celebraciones: Bodas, comuniones, comidas de empresas, bautizos, homenajes, convenciones , ...Patio andaluz , dos parques infantiles, aparcamientos cubiertos, Restaurante con bodega de vinos climatizada con mas de 100 referencias de las distintas denominaciones de origen. Especialidad en carnes ibéricas y de ternera a la brasa, cordero y cochinillo asado y postres caseros. Restaurante con certificación de calidad ISO 9001:2000.
Nuestras instalaciones están ubicadas en la parte norte de la Comarca del Valle del Guadalhorce, nombre del río que riega unas tierras fertiles. Como cultivos ejemplares encontramos el limón, la naranja o la mandarina a lo largo de su recorrido.
A las espaldas del Monte Hacho, el cual aloja a lo largo de todas sus faldas la típica aceituna Manzanilla Aloreña conocida mundialmente.
A las faldas de Sierra de Aguas,
declarada paraje natural y por la cual circulamos utilizando la antigua carretera de Carratraca. Durante este recorrido encontramos , la flora y la fauna típica de la zona. A su vez podemos admirar el contraste entre lo natural y lo moderno, cuando vemos en la esculpida cima, los gigantes molinos de viento con sus 80 metros de altura generadores de energia eólica, hoy en día posiblemente una de las principales fuentes de energia natural. Desde el parque eólico podemos divisar todo el valle del Guadalhorce,comarca del Guadalteba y disfrutar de unas magnificas vistas panoramicas.
Para consolidar el turismo en esta magnifica zona, se ha creado el Plan de dinamización turística Embalses Guadalhorce y Guadalteba.
Descripción del proyecto
El Entorno de los Embalses Guadalhorce-Guadalteba (Málaga) está declarado como 'destino piloto turístico' tal y como queda establecido en el Convenio de Colaboración, cuyas actuaciones están cofinanciadas por la Secretaría General de Turismo, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga, participando activamente en él, como parte del citado convenio, los Centros de Iniciativas Turísticas de Guadalteba y Antequera y la Asociación 'Álora Turismo'.
Ubicación:
El entorno de los embalses Guadalhorce-Guadalteba lo conforma los siete municipios en cuyo territorio se ubican estos pantanos. Son Carratraca, Ardales, Teba, Campillos, Álora, Valle de Abdalajís y Antequera (zona sur de El Torcal).
En el centro de este cinturón lleno de historia y monumentalidad están nuestros embalses, espacio para disfrutar de la Naturaleza en todas sus manifestaciones.
Accesos:
Para llegar a ellos podemos hacerlo por distintos accesos:
Si venimos desde el norte, consideraremos Campillos como punto de partida. Lo habitual es tomar la carretera hacia Málaga, A-357, en cuyo kilómetro 10 encontramos un desvío a la izquierda señalizado como “Embalses”. Esta carretera nos conduce directamente a la zona de los pantanos. Otra posibilidad es partir de Campillos por la MA-452.
Otra opción es salir desde Antequera y llegar a ellos bordeando el Paraje Natural de El Torcal y dirigiéndonos hacia el Valle de Abdalajís. Es una carretera de montaña, un tanto sinuosa pero con magníficas vistas.
Si la salida la hacemos desde Málaga, es tomar la misma A-357 (carretera del Parque Tecnológico). Aquí caben tres posibilidades: Llegar hasta el cruce de Álora para desde aquí dirigirnos hacia Álora, una vez la atravesemos en la rotonda norte nos dirigimos hacia El Chorro, otra opción es salirnos por el acceso norte de Álora para no tener que atravesar el pueblo, esta carretera nos lleva hasta Restaurante venta los Conejitos y continuando esta carretera salimos a la parte norte de Álora, una vez allí en la rotonda giramos a la izquierda dirección al chorro, el caminito del rey y al Desfiladero de los Gaitanes, que es el punto donde nos va a llebar el siguiente mapa, una vez hayamos visitado esta zona podemos continuar dirección a los embalses y en el camino nos encontramos una salida a la izquierda la cual sube entre pinos y vegetación hasta las ruinas de Bobastro y la mesa de Villaverde, un gran lago artificial, utilizado para almacenar agua, la cual es bombeada desde la presa el chorro, en horas de excedencia de energia electrica, para dejarla bajar en horas punta de demanda de energía, una vez bajemos continuaremos dirección a los embalses Guadalhorce y Guadalteba, la tercera opción, continuar hasta Ardales, en la propia A-357, y una vez allí salirnos por la MA-444, con dirección El Chorro .
El visitante, por cualquiera de los accesos que elija, disfrutará de paisajes llenos de contrastes, paisajes que culminan en los propios embalses gracias a un microclima muy determinado que ha ayudado a enriquecer la oferta de Naturaleza de este territorio de la provincia de Málaga.
Álora, a mitad de camino entre el mar y las tierras interiores de la provincia de Málaga, se halla enclavada al pie de la Sierra del Hacho, en el vértice norte de la Hoya de Málaga, a 37 km de la capital, con una altitud de 195 m sobre el nivel del mar, ha estado poblada desde la Prehistoria, según atestiguan las hachas neolíticas halladas en la Cueva de Doña Trinidad, ubicada en el paraje conocido como el Hoyo del Conde, a un kilómetro de la villa o en el Sabinal.
Y es que su historia se pierde en el túnel del tiempo. Podríamos decir que es uno de los asentamientos urbanos más antiguos de la provincia de Málaga, como así lo atestiguan los hallazgos anteriormente mencionados o el hecho de que fuera ciudad íbera, según lo demuestra el alfar del arroyo Hondo. Más tarde los fenicios también se beneficiaron de las óptimas condiciones del valle del Guadalhorce. Fueron los que levantaron el castillo que los romanos, posteriormente, reforzaron. Tal y como describió Plinio, pueblo y fortaleza conocieron el ataque de Viriato.
Desde las cumbres del Hacho, desde el Monte Redondo, se puede otear el mar. De allí vinieron los romanos y los árabes y, entre ambas civilizaciones, pero por tierra, los visigodos.
De todos modos el mayor legado lo dejaron los romanos y los árabes, como se puede observar en los restos de quintas en Villa Pompilla Canca o en la Alcubilla así como, por supuesto, en el propio castillo que conserva vestigios de los dos recintos que lo constituían. Al amparo del castillo surgió la población, que en tiempos de los romanos recibía el nombre de Iluro y en el de los árabes de Alura.
El municipio se incorpora a la Corona de Castilla en el año 1484, cuando es conquistada por los Reyes Católicos, siendo el alcaide árabe Ali El Bazi. La rebelión de los moriscos durante el reinado de Felipe II se saldó con la venta como prisioneros de muchos de los rebeldes. Finalmente en el siglo XVII, concretamente en el año 1628, Álora se independiza para "siempre jamás" del municipio de Málaga, tal y como finaliza el acta de confirmación de segregación firmado por Felipe IV.
Álora es un municipio eminéntemente agrícola y basado en el monocultivo, lo que dificulta la mecanización y, por tanto, limita la producción. Destaca el olivar y, fundamentalmente, las naranjas y los limones (tienen una de las mayores producciones de toda España). En cuanto a su cabaña ganadera, destaca en caprino y en ovino. También es significativa su masa forestal en la que predominan los pinos, las encinas y los algarrobos.
El pueblo tiene tres estaciones de tren y unas calles dignas de recorrerlas: del Barranco, Rosales, Negrillos.... En la plaza Ancha hay una placa conmemorativa que dice así: "El ingenioso hidalgo don Miguel de Cervantes Saavedra ejerció en este lugar por los años de 1587 a 1593 su empleo de comisario del rey. En memoria suya se levantó este edificio el año de 1967". En la convergencia de las calles Cantarranas y Algarrobo con la de Carmona hay un monumento, dedicado por el pueblo, a la mujer "faenera" la cual está erguida sobre un pedestal con un cesto de mimbre y frutos que han sido recolectados en el campo. También se puede admirar, ya en la plaza Fuente Arriba, una fuente de dos plantas, con cuatro leones en su piso inferior de los que manan constantemente agua.
Finalmente, no se puede dejar de mencionar el cariño que este municipio muestra por su patrimonio natural. Protagonista es el agua, en este pueblo y en toda la comarca, porque lo es el río Guadalhorce. En su camino al mar encontramos el desfiladero de los Gaitanes, con el Caminito del Rey adosado a las paredes rocosas. Y los embalses, aportaciones del hombre al paisaje y fruto de las lógicas necesidades. Y, vayamos por donde vayamos, seguiremos viendo huellas de la historia, como la necrópolis de Villaverde o la misteriosa iglesia rupestre que los mozárabes excavaron en Bobastro.
La gastronomía es muy variada y destaca entre sus platos típicos: las sopas perotas, majillos de espárragos, lomo en manteca, aceitunas aloreñas, empanadillas de batatas, etc.
Las fiestas más importantes son: Semana Santa (destacando el Viernes Santo "La Despedía"), Feria Real Romería de la Virgen de Flores, Festival del Cante Flamenco, etc.
Álora es colindante con zonas de gran interés ecológico y turístico como: El Chorro, Parque Natural de Ardales, Torcal de Antequera, Sierra de las Nieves, etc. Como visitante quedará encantado con la belleza de sus paisajes, un clima ideal y la hospitalidad de su gente.
VIDEOS DE ALORA
CARRATRACA
Historia
El nacimiento del pueblo actual se sitúa alrededor del siglo XIX y se debe a la ampliación del balneario, que se convirtió en uno de los principales atractivos turísticos de este municipio. Según la tradición, fue un mendigo, Juan Camisón, el que descubrió las propiedades terapéuticas de sus aguas. El apodo de "camisón" le venía de que ésta era la prenda que vestía para que, las llagas que cubrían su cuerpo, no le molestaran. Cuando llegó a un cortijo situado junto al manantial para implorar la caridad de los habitantes, observó que un cabrero echaba agua a sus cabras para curar las úlceras que tenían sobre la piel, observando que, al cierto tiempo, curaban. Entonces decidió bañarse y también sanó.
El balneario es un edificio que alberga las aguas curativas y se encuentra en la calle Baños, siendo de estilo neoclásico y edificado en piedra arenisca y mármol. Se levantó a mediados del siglo XIX (1847) cuando se hizo necesaria la construcción del establecimiento que sería inaugurado con la forma actual de 1855. Para su ampliación, en aquellos años, se utilizaron terrenos propiedad del Conde de Teba, padre de Doña Eugenia de Montijo, que fueron cedidos a condición de utilizar un baño de forma exclusiva para su hija, que aún hoy se conserva. De todos modos, no parece que la que fuera esposa de Napoleón III llegase a usar ese baño, ni si quiera que visitara la localidad.
El poder curativo de estas aguas está científicamente probado y entre sus aplicaciones terapéuticas destaca el uso para cualquier afección de la piel y mucosas, procesos invalidantes reumáticos, artrósicos o artríticos o afecciones del sistema nervioso, entre otros. Entre las personalidades que han disfrutado de estos baños se incluyen Moreno Carbonere, Rilke y Romero de Torres; ya en época más reciente están Antonio Gala, María Victoria Atencia y Antonio Banderas.
En cualquier caso, no todo es el balneario. Desde lo alto de la colina en cuyas faldas está el pueblo, se exhibe todo los símbolos del pueblo: la plaza de toros, el palacete de Doña Trinidad (hoy Ayuntamiento), la iglesia .... Las particularidades carratreñas se expanden incluso en su arquitectura, que por su volumen y diseño, son distintas al resto de la comarca. Hay casas de tres pisos, alzadas por los burgueses de la época que trasladaron allí su residencia por el tema del Balneario. Quizá la más emblemática es aquella cuyo primer propietario fue D. Carlos Donoy, gobernador malagueño de Fernando VII. Ésta, posteriormente, se trasformó en hotel.
Así pues, la economía de este municipio casi siempre se ha basado en ese turismo ya que la mayoría de su término municipal se sitúa en un terreno accidentado que pertenece a las sierras de Alcaparín, Aguas y Jarales que limitan la agricultura.
ARDALES
Historia
El origen del pueblo, como asentamiento urbano, se remonta a la Edad del Cobre, como así lo atestiguan los vestigios hallados en la cueva de Doña Trinidad Grund (o de Ardales), procedentes del Paleolítico. Estas cuevas también son conocidas como de Calinoria y fueron descubiertas en 1821 tras un terremoto.
Los romanos, más tarde, fortificaron el núcleo construyendo un castillo, en la llamada Peña de Ardales, en torno al cual se fue creando el pueblo. Ardales fue conquistada por el emir Alhur al Tagafi en el 716, el cual le dio la categoría de villa y el nombre de Ard-Allam, que significa "Jardín o tierra de Dios". Los antiguos sucesos acaecidos en este pueblo ya eran narrados por Plinio. El castillo de la Peña de Ardales o de la Estrella, romano y árabe, fue, como decíamos, el que promovió y expandió las edificaciones del pueblo hasta los pies de la iglesia, edificio mudéjar de gran interés.
En el siglo IX, Ardales cobró un gran protagonismo que le hizo entrar en todos los tratados históricos. El caudillo Omar Ibn Hafsun se enfrentó al poder de Córdoba estableciendo su cuartel general en Bobastro. La fortaleza de Ardales y Turón por el oeste, el castillo de Teba por el este y el de Álora por el sur formaban el arco defensivo de Bobastro y la zona de influencia al unirse los vecinos a la causa de Omar ben Hafsun. El castillo de Ardales, situado en plena frontera, era, por tanto, una plaza codiciada por árabes y cristianos.
Se puede decir que el municipio y su núcleo urbano se crearon, pues, tras la conquista del castillo por las tropas cristianas en el año 1389, cuando durante el reinado de Juan I se firmó el "Pacto de Ardales" dando origen a un término municipal de más de 10.000 hectáreas.
La organización de sus calles es de dentro a fuera, con numerosos recodos. Son las casas las que han prevalecido sobre las calles lo que hace que el pueblo sea, en sí, un recinto abierto al exterior siendo éstas las que lo han conformado en la clásica fórmula árabe. El resultado es calles laberínticas, tortuosas e inverosímiles que hacen de Ardales un pueblo acogedor y que, a la vez, facilita la vocación ermitaña.
Dos personajes ilustres nacieron en Ardales: la novelista María de Mendoza (1821) y Rafael Andrade (1856) (VER EN PERSONAJES; RAFAEL ANDRADE NAVARRETE). Respecto a las tierras ardaleñas decir que son distintas a las de otras elevaciones de la comarca, sobre todo por las aportaciones de su entorno. Muestra de ello es el desfiladero de los Gaitanes o la Garganta del Chorro (profundo tajo de 400 metros; VER en NATURALEZA) o las ruinas de Bobastro, iglesia mozárabe del 898 tallada en roca.
TEBA
Historia
El nacimiento del municipio de Teba está directamente relacionado con la ocupación romana en la zona, aunque los hallazgos arqueológicos realizados evidencian la presencia del hombre prehistórico en lugares claves de la topografía tebana como la Cueva de las Palomas, el poblado de los Castillejos (enclave ibérico considerado como el más importante y mejor conservado de la provincia), las ruinas romanas del cortijo del Tendedero, o la Cueva del Tajo del Molino, en la que podemos encontrar pinturas rupestres. En cualquier caso, Teba es un rico territorio arqueológico como lo demuestra la existencia de más de 60 yacimientos esparcidos por sus más de 14.300 hectáreas de término municipal.
Durante la dominación musulmana, la ciudad fue trasladada al lugar que ocupa actualmente, denominándose Itaba, de donde parece que procede su nombre. Y es que hubo un tiempo en que se consideró que el antecedente nominal era el de la ciudad romana de Attegua, escenario de luchas entre Pompeyo y Julio César pero, descartada esta coincidencia, continúa la incertidumbre sobre la procedencia del nombre actual. No obstante, parece que por la dificultad en la pronunciación de todos los nombres posteriores se tomó el de Itaba, como antes señalábamos.
Tras la conquista de Teba en el siglo XI por Alfonso XI, el municipio se mantiene cristiano y se convierte en una de las jurisdicciones más grandes de la región, siendo sus campos repoblados. La toma del castillo de la Estrella, en el siglo XIV, constituye un punto y aparte en la historia de Teba teniendo incluso consecuencias en su ubicación actual, tal y como antes hacíamos mención. Hasta finales del XV el pueblo se mantenía dentro del recinto árabe, con más de 25.000 metros cuadrados totalmente amurallados. Es en esa fecha cuando se produce el trasvase de la población por debajo de las murallas.
La actual Teba es un recinto natural, situado en un pequeño valle formado por cuatro sierras. Su trazado urbano es, como decíamos, cristiano, manteniendo la estructura de casas solariegas y señoriales procedentes de la antigua nobleza así como de la burguesía sucesora del Condado de Teba, entre cuyos titulares aparece la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Esa estructura tiene su mejor representación en calles como Nueva, San Francisco y Grande. Las viejas casas que delinean el pueblo fueron construidas con los sillares de areniscas del castillo. Dos edificios destacan en el municipio: el convento de San Francisco, del siglo XVI, y la iglesia de Santa Cruz, del XVII. Pero también hay recuerdos para sus héroes: un monumento en la Plaza de España recuerda a sir James Douglas, caballero escocés que murió en la conquista de Teba; y una calle que está dedicada a D. Juan Martín Muñoz, funcionario público que facilitó la emigración de los tebanos que ahora vuelven de forma natural. De todos modos su monumento más emblemático, símbolo de la zona, es el Castillo, que domina el pueblo y sirve de guía para el visitante.
La economía tebana se basa en la ganadería (sobre todo el porcino), aunque también destaca la industria pastelera y la textil. Actualmente están surgiendo nuevas actividades fruto de la modernización y puesta en valor del municipio.
ANTEQUERA
Historia
Antequera, junto con Úbeda y Baeza (Jaén), es la ciudad andaluza que mayor y mejor patrimonio artístico e histórico posee. Y es que, no en vano, siempre se ha dicho de Antequera que ha sido cruce de caminos y, en su momento, por una decisión histórico-política no fue la capital de la Comunidad Andaluza.
De su historia milenaria, podemos encontrar en su término municipal restos de asentamientos de la Edad de Bronce, como los dólmenes de Menga, Viera y el Romeral, con construcciones funerarias de primer orden. Se cree, que hubo poblaciones de iberos, tartesos, fenicios y cartagineses. De estos últimos han sido hallados vestigios en Cerro León, donde se sitúa la batalla entre los cartagineses de Asdrúbal y las legiones romanas. Más tarde, los árabes bautizan a esta ciudad como Medina Antecaria. Tras la conquista de Sevilla y Jaén, Antequera adquiere un gran valor estratégico y comienza a tener importancia como fortaleza militar fronteriza. En 1410 fue conquistada por el infante Don Fernando, quien pasó a la historia con el nombre de Don Fernando de Antequera.
El siglo XIX, sin embargo, fue nefasto para la ciudad: diezmada por la invasión napoleónica y por las epidemias de fiebre amarilla (1804) no se recuperará hasta la década de 1830, cuando surge una burguesía que favorece la expansión y la industrialización basada en la actividad textil, aunque este sector sufrió la crisis de principios del siglo XX.
Su fisonomía urbana es un producto planteado desde 1492, año en el que llega gran cantidad de gente conforme a la repoblación que se da en la época consecuencia del reparto de las tierras ganadas con la conquista. Hasta esa fecha, la ciudad había crecido de forma desordenada. Pero con la nueva estructura social de jornaleros, campesinos, caballeros y nobles ésto cambia. Hay dos formas de propiedad: el latifundio de las casas nobiliarias y el minifundio del labrador medio. A partir de ahí comienza la nueva configuración. La arquitectura popular complementará las grandes obras civiles y religiosas, con palacios nobiliarios y casonas solariegas. Así hasta el siglo XIX en el que la nueva burguesía termina adoptando los usos y costumbres de la nobleza, ganando de nuevo fuerza el campo e iniciando la caída de la actividad industrial.
En la actualidad Antequera se presenta al visitante como una ciudad moderna, en la que la historia y el progreso se funden en su imagen y en la mentalidad de todos sus vecinos. Y es que es una de esas ciudades que invitan a caminar. Cualquiera de sus rutas lo ratifica. Ver Antequera en un solo día es imposible. En el libro "Guía Artística de Antequera", del historiador y antiguo alcalde del municipio D. Jesús Romero, registra tan sólo 43 monumentos de interés para el visitante. De ellos 25 son iglesias, conventos y edificios ligados de una u otra manera a órdenes religiosas. Y es que, no en vano, más de la mitad del patrimonio de la Diócesis malacitana se halla en Antequera.
Así, se puede pasar desde la iglesia más antigua de la ciudad, la de San Francisco, de estilo gótico tardío, fundada por una real cédula de los Reyes Católicos de 1500, hasta la, sin lugar a dudas, joya renacentista antequerana: la Real Colegiata de Santa María la Mayor, construida en parte con los sillares de la romana Singilia Barba, cuyos restos se encuentran a escasos kilómetros de la ciudad.
A los pies del castillo árabe se accede a la Colegiata por el Arco de los Gigantes. El arco está decorado con los restos romanos que fueron apareciendo en la renacentista Antequera "para que pueda verse por todas las personas que a esta ciudad vinieren", según dictamen del cabildo de mayo de 1585. A través de este arco se puede apreciar la torre de la iglesia de San Sebastián, coronada por su característico angelote a modo de celestial veleta.
Lo que puede parecer un exceso de localismo queda desechado al visitar la iglesia del Carmen, que se empezó a construir a finales del siglo XVI. Declarado monumento histórico-artístico nacional, el templo carmelitano cobija en su capilla mayor tres retablos; el central es uno de los ejemplos de la retablística barroca andaluza del siglo XVIII. Desde la plaza de esta iglesia, como desde otros puntos de la ciudad, se puede divisar una obra de la naturaleza que domina toda la fértil vega: la Peña de los Enamorados.
La ciudad esconde otros tesoros que no suelen aparecer en las guías al uso y que sólo es posible encontrar con dedicación y sin prisas: su patios. Herederos de la tradición romana y árabe al viejo impluvium deben su traza rectangular a los musulmanes. Y es que el amor al agua y a las plantas, cuyo riego es un pretexto más para esparcir con sabiduría el preciado líquido, los patios antequeranos han acabado por adquirir a lo largo de los siglos una personalidad propia.
Al sur de la ciudad, escondido detrás de la sierra que la arropa, el mismo cataclismo de plegamientos de los fondos marinos que acabó con los dinosaurios que tanto dólar han generado últimamente dio lugar a una de las formaciones cársticas más importantes de Europa: El Torcal de Antequera. De sus entrañas ha salido buena parte de la piedra con la que se ha tallado la ciudad.
Por todo ello se dice que la autobiografía de Antequera está escrita en tres discursos: el artístico, que es culminación histórica, pero que tiene continuidad en manifestaciones como la del pintor Cristóbal Toral, quien posee su propia sala en el Palacio de Nájera (Museo Municipal). Allí, aparte de piezas de incalculable valor encontramos al Efebo, versión romana del original griego del siglo V antes de Cristo. También tenemos el discurso de la Naturaleza, cuyo remate geográfico está en El Torcal. Y el de la vida cotidiana, activa y pujante. Las tres explican una Antequera que, asentada en el centro de Andalucía, articula y equilibra las distintas "andalucías" a las que aludía Ortega y Gasset.
Toda esta riqueza ha supuesto que Antequera sea innovadora en legislación protectora, contando con un Plan Especial del Centro Histórico, de manera que su expansión se produce de forma ordenada de acuerdo con los Planes de 1990 y 1994, fijando el crecimiento en la periferia.
La cultura agrícola se remonta al siglo III antes de Cristo. Esta tradición, que se mantiene, hace que Antequera sea una ciudad de "puertas adentro", al vivir en sí misma y sin exteriorizarse como otros municipios. Gran pujanza, actualmente, tiene el sector servicios, básicamente el turismo, si bien sigue siendo muy importante la ya mencionada agricultura y su producción industrial.
Valle de Abdalajís
Historia
Tras la expulsión de los musulmanes de Málaga, se realizaron diferentes repartimientos de tierras que antes habían sido propiedad de los moros. Del repartimiento que de los campos del Valle de Abdalajís se hizo (por el Bachiller Juan Alonso Serrano y tras la finalización de la reconquista de la provincia) cupo buena parte a un vecino de Antequera, D. Juan de Eslava, a quien se puede considerar como la piedra angular del origen de la villa de Valle de Abdalajís y aborigen de la genealogía del Señorío Jurisdiccional que gobernó esta villa desde 1559 hasta las Cortes de Cádiz de 1811.
Hay que considerar dos etapas durante el siglo XVI: la primera, hasta el 1559, en el que el Valle de Abdalajís era antequerano ya que formó parte de la estructura geopolítica de Antequera durante 149 años, siendo a partir de esta fecha cuando se inicia esa segunda etapa en la que se constituye en Señorío, segregándose de la jurisdicción antequerana al crearse un municipio autónomo, siendo gobernado por la Señoría y el Ayuntamiento y Justicias que nombra el Señor.
El término de Valle de Abdalajís se incorpora a la Casa de los Padillas, representada en el año 1559 por D. Alonso Pérez de Padilla y Cobos, biznieto de Juan de Eslava, nieto del Alcaide de Antequera D. Alonso Pérez de Padilla y Eslava y sobrino del Arcediano de Ronda, D. Lorenzo Pérez de Padilla y Eslava. Es pues, a este último a quien se incorpora, entre 1559 y 1561, el Mayorazgo de Abdalajís quien a su vez y en virtud de los vínculos fundados a favor de este Mayorazgo, dona la Corona del Señorío jurisdiccional civil y criminal a favor de D. Alonso Pérez de Padilla y Cobos. Así pues, y por estos motivos, se puede considerar como fundador del Valle de Abdalajís a D. Lorenzo de Padilla y Eslava.
Ya en el siglo XVII se empiezan a conocer las primeras calles del pueblo como son, entre otras, la plaza pública, calle Real, calle Alameda, calle Fresca, barrio del Medio, Castillejo, Callejón o la calle Albaicín. En cualquier caso su trazado urbano es el resultado de la constancia y fidelidad con la arquitectura romana y árabe, sus antecedentes históricos. Nescania fue la ciudad romana que le precedió en el tiempo, la cual databa del siglo I después de Cristo Ya en aquel tiempo de los Flavios se consideraba municipio, título que en la era moderna adquiere, como antes indicábamos, el 16 de septiembre de 1559 con la segregación de Antequera. Recorriendo el pueblo nos encontraremos, entre una enorme diversidad de monumentos y recuerdos históricos, con el palacio de los Cobos, la iglesia de San Lorenzo o El Molino, santo y seña de la universalidad local.
Todavía en el XVII continuaba siendo el Valle propiedad de los señoríos, y sus habitantes seguían sometidos al régimen de vasallaje. Las casas, propiedad de los habitantes del pueblo, estaban sujetas a unos tributos a favor de los señores; y los Ayuntamientos de la Villa eran nombrados por el señor. En aquella época la actividad del pueblo era, exclusivamente, agrícola y ganadera. La categoría económica de los ciudadanos los dividía en propietarios, arrendatarios, artesanos y jornaleros. El escribano, el cura y el médico, y algún vecino con nivel cultural alto, constituían el estamento ilustrado.
Es en el siglo XIX cuando se produce una profunda transformación política, social y económica que modifica la estructura de los pueblos: la disolución y abolición de los Señoríos y, entre ellos, el de Abdalajís. De esta forma el señorío del Valle de Abdalajís queda interrumpido desde 1812 a 1814, según el acuerdo de las Cortes de Cádiz, para restablecerse en 1814 con la etapa absolutista de Fernando VII.
Muerto éste en 1833, la reina regenta María Cristina consigue abolir la política de los señoríos. Así D. Isidro Mesías de Vargas, conde de los Corbos y último señor del Valle, quedo convertido en particular, simple y puro propietario de sus fincas en el Valle de Abdalajís falleciendo en 1880 y desaparecido definitivamente de la Villa la Casa de los Padillas. En esta fecha el Valle de Abdalajís contaba con 2.859 habitantes y ya estaban consolidadas muchas de las actuales calles y fuentes.
A partir de esta fecha, el pueblo fue aumentando en el número de habitantes y conformando la actual estructura urbana, alcanzando en los años 60 del siglo XX un total de 3.987 habitantes.
Este Valle está rodeado por lomas y cerros como los de Asperillas, Golondrina, Parra, Zorreas, Canal, Chacón, Capilla, Rata y Ratilla. Pero, quizá el más popular por su encanto, es el de Candelitos. Esta sucesión de cerros hace que la actividad deportiva dedicada al vuelo tenga una especial relevancia en el municipio, hasta el punto que se la considera como "la capital del vuelo", básicamente en ala delta, parapente o viajes en globo. El término municipal cuenta con al menos 14 manantiales que riegan parte de las más de 2.100 hectáreas de su territorio. Huertas, cítricos, setas, espárragos, caracoles, palmitos... son algunos de los productos que ofrece esta tierra.
CAMPILLOS
Historia
La historia de Campillos no está excesivamente delimitada. En el Castillón se han descubierto restos que parecen indicar la presencia de un asentamiento ibero-romano, en los que se han encontrado fragmentos de cerámica y monedas. También debió existir un enclave visigodo, a juzgar por los tres capiteles encontrados en el Moralejo, en la actualidad convertido en el Colegio San José.
Sin embargo, y a pesar de todos estos hallazgos, no se tiene documentación del núcleo de Campillos hasta el siglo XV, tras la conquista de la zona por las tropas cristianas. En esa época, este municipio pertenecía administrativamente a la localidad de Teba, hasta que en 1680 consiguió la autonomía mediante el privilegio de jurisdicción. Es por ello que se dice que "la historia" pertenece a Teba. Estas complejas relaciones entre ambas poblaciones, desde el pasado, han dado, actualmente, al establecimiento de negocios comunes.
Fue en 1492 cuando se produjo el primer arrendamiento de estas tierras y en 1833 cuando Campillos fue incluido en la provincia de Málaga. Durante todos esos años, los avatares históricos están directamente relacionados con la compra y venta de terrenos, los deslindes de Teba y el reconocimiento de los bienes propios.
De Campillos se puede decir que es una ciudad clásica y mediterránea, donde el elemento fundamental es la plaza de la Cruz Blanca. Fue en 1809 cuando las tropas napoleónicas fusilaron en esta plaza a un grupo de campilleros. Por eso dicen que es un lugar para sentir, amar, sacrificarse y sufrir. Desde la construcción de su primera iglesia en 1536 a la conclusión de la de San Benito (1821) se ha ido configurando el pueblo. Las viejas chozas se transformaron en buenos edificios, con calles amplias que confluyen en espacios públicos y bien pavimentadas. Se crearon el hermoso parque José Hinojosa y los jardines de la plaza del cardenal Spinola . Por eso, actualmente, Campillos es una combinación de casas señoriales y modernos edificios. Dentro de esa estructura urbana tiene relevancia el colegio fundado por la familia Macías.
Este pueblo está hermanado con el pueblo Granadino de Fuente Vaqueros, de donde era García Lorca. De Campillos es el ilustre poeta José María Hinojosa (1904) amigo de Aleixandre, Dalí, Prados, Alberti, Altolaguirre y Lorca. Hinojosa, impulsor del surrealismo en España, murió asesinado en Málaga el 22 de agosto de 1936.
La economía del pueblo se basaba, fundamentalmente, en la agricultura. Ya en 1859 en reverendo inglés Richard Robert decía que Campillos "era un pueblo grande, que está rodeado de extensas llanuras, plantadas de trigo; las montañas (donde está Teba), más allá, la rodean desde el horizonte". No obstante, ahora sus grandes apuestas pasan por la ganadería porcina, la industria textil y la industrialización agroalimentaria.
A continuación pasamos a detallar todos los pueblos que componen la provincia de Málaga y video en el que se muestran todos ellos.
Alameda, Alcaucín, Alfarnate, Alfarnatejo, Algarrobo, Algatocín
Alhaurin de la Torre, Alhaurin el Grande, Almáchar, Almargen, Almogía, Alora
Alozaina, Alpandeire, Antequera, Archez, Archidona, Ardales,
Arenas, Arriate, Atajate, Benadalid, Benahavís, Benajarafe,
Benalauria, Benalmádena, Benamargosa, Benamocarra, Benaoján, Benarrabá,
El Borge, El Burgo, Campillos, Can. Aceituno, Canillas Albaida, Cañete Real,
Carratraca, Cartajima, Cártama, Casabermeja, Casarabonela, Casares,
Coin, Colmenar, Comares, Cómpeta, Cortes Frontera, Cuevas Bajas
Cuevas del Becerro, Cuevas de San Marcos,
Cútar, Churriana, Faraján, Frigiliana,
Fuengirola, Fuente Piedra, Gaucín, Genalguacil, Guaro, Humilladero,
Igualeja, Istán, Iznate, Jimera, Líbar, Jubrique, Júzcar,
Macharaviaya, Manilva, Marbella, Mijas, Moclinejo, Mollina,
Monda, Montejaque, Nerja, Ojén, Parauta, Periana,
Pizarra, Pujerra, Rinincón de la Victoria, Riogordo, Ronda, Salares,
San Pedro Alcantara, Sayalonga, Sedella, Sierra Yeguas, Teba, Tolox,
Torremolinos, Torrox, Totalán, Valle Abdalajís, Vélez Málaga, Villanueva de Algaidas,
Villanueva de la Concepción, Villanueva del Rosario, Villanueva Tapia, Villanueva del Trabuco, Viñuela, Yunquera
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Páginas con contenido de interés turístico y cultural
En este espacio vamos a ir agregando información cultural y de interés turístico de toda la comarca del guadalhorce, guadalteba y provincia de malaga en general.
Si estás interesado en el contenido de este espacio cultural y tienes alguna información que aportar referente a Turismo rural - nuestro entorno - casas rurales en Málaga - castillos - historia - cuevas - camping - alpinismo - senderismo - parapente - el chorro - Alora - Ardales - Carratraca - valle guadalhorce o guadalteba etc, rogamos nos la envies a la siguiente dirección de correo electronico:
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Gracias por su colaboración.
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